
Este es un post absolutamente bajoneante y personal, así que quedan avisados los que quieran saltearlo y pasar al siguiente blog.
Normalmente soy de las personas que siempre tiran para adelante, pero a veces me pongo triste. A veces es simple cansancio, que hace que uno vea las cosas más negras de lo que son (“Creí mi alma inservible, pero era cansancio vulgar, nada más –Silvio Rodríguez dixit-).
Pero otras tengo motivos.
El tema es que como siempre tuve la fama de ser fuerte, independiente, corajuda, paciente, los demás piensan que esas cosas simplemente “no me pasan”. Creen que siempre resurgiré como el Ave Fénix, que no necesito nada más que a mí misma.
Pero esa visión no es injustificada: cada uno le enseña a los demás cómo debe ser tratado.
Siempre fui de “las que no hablan para no hacer ruido”. Me molesta sobremanera joder a los demás. Y soy una férrea defensora de la libertad individual, aunque algunos no lo entiendan.
Normalmente soy de las personas que siempre tiran para adelante, pero a veces me pongo triste. A veces es simple cansancio, que hace que uno vea las cosas más negras de lo que son (“Creí mi alma inservible, pero era cansancio vulgar, nada más –Silvio Rodríguez dixit-).
Pero otras tengo motivos.
El tema es que como siempre tuve la fama de ser fuerte, independiente, corajuda, paciente, los demás piensan que esas cosas simplemente “no me pasan”. Creen que siempre resurgiré como el Ave Fénix, que no necesito nada más que a mí misma.
Pero esa visión no es injustificada: cada uno le enseña a los demás cómo debe ser tratado.
Siempre fui de “las que no hablan para no hacer ruido”. Me molesta sobremanera joder a los demás. Y soy una férrea defensora de la libertad individual, aunque algunos no lo entiendan.
Pienso que la tristeza tiene mala prensa. Pero creo que no es un mal lugar para visitar de vez cuando. Pero "dormir el sueño eterno en su cama me parece excesivo".
Estar triste nos permite parar la máquina (¿observaron que no tenemos ganas de nada en esos momentos?) mirar para adentro, analizar lo que nos pasa y procesarlo, para luego salir a la calle con el problema elaborado.
La tendencia actual es a estar siempre bien, sonriente, maquillado. Pero por lo menos yo, si no pienso en lo que me pasó, me queda adentro y no me hace bien. Eso cuando no se empieza a transformar en broncas y odios que a la larga terminan siendo mucho más grandes que lo que se merecen.
No nos damos tiempo para estar con nosotros mismos, a pesar de habernos acompañado desde la cuna. ¿Por qué a veces nos tenemos tanto miedo? ¿Qué tememos encontrar?
Pero de vez en cuando, sólo de vez en cuando, necesito un abrazo amigo que me proteja...


