
Como habrán observado, este último tiempo estuve ausente. Y supongo que, lamentablemente, estaré ausente un poco más.
He dedicado este tiempo de mi vida a solucionar problemas y pelearme con medio mundo, sólo para pretender, ilusa de mí, que los demás cumplan con lo pactado.
Y como para muestra basta un botón, les contaré las desventuras con mi celular.
Hace un mes y medio, como conté en un anterior post, mi aparatito tuvo la mala idea de dejar de funcionar.
Después de ir a 5 (cinco) lugares a pedir presupuesto, me enviaron a MULTIPOINT, concesionario oficial de Sony Ericsson.
Después de una horita de espera, lo dejé para presupuestar el 8 de abril.
El 14 de abril me informaron que debía ser cargado nuevamente el software, que el precio de la reparación sería de $ 48,80 y que el plazo de entrega sería de 10 días hábiles. Autorizado que hube el presupuesto y esperado el plazo correspondiente, empecé a reclamar por mi aparato.
Llamé varias veces por teléfono y concurrí al local también varias veces. Siempre se me informaba que todavía no estaba terminada la reparación.
El 12 de mayo (UN MES DESPUES DE ENTREGADO) fui personalmente obteniendo la misma respuesta de siempre. En ese momento pedí hablar con un supervisor, pero no pude conseguirlo.
El 14 volví a ir, volví a pedir hablar con un supervisor y también me fue negado. La señorita que me atendió en recepción quedó en hacer el reclamo correspondiente y que me avisarían telefónicamente cuando el celular estuviera listo.
Al no tener noticias, el 19 de mayo volví a presentarme en el local. En esa oportunidad me dijeron que EL PRESUPUESTO ANTERIOR ERA PROVISORIO (nunca me habían informado que era “provisorio”, cuando se habían tomado varios días para presupuestarlo), QUE EL DIA 14 ME HABÍAN INFORMADO QUE DEBERÍA PAGAR $ 83 MÁS (cosa que no es cierta, ya que el trámite lo hice yo personalmente y a mí no me dijeron nada) Y QUE, AL NO HABER APROBADO ESTE NUEVO PRESUPUESTO (pasado más de un mes de haberlo dejado) NO HABÍAN HECHO NADA.
Ya de mal modo exigí hablar con un responsable. En lugar de eso, se me derivó a una de las empleadas de atención al público, a quien le informé que quería la devolución de mi celular en las condiciones en que se encontrara. Esta señorita me informó que todavía debía esperar UNA SEMANA MÁS para recuperar mi aparato.
Llamé varias veces por teléfono y concurrí al local también varias veces. Siempre se me informaba que todavía no estaba terminada la reparación.
El 12 de mayo (UN MES DESPUES DE ENTREGADO) fui personalmente obteniendo la misma respuesta de siempre. En ese momento pedí hablar con un supervisor, pero no pude conseguirlo.
El 14 volví a ir, volví a pedir hablar con un supervisor y también me fue negado. La señorita que me atendió en recepción quedó en hacer el reclamo correspondiente y que me avisarían telefónicamente cuando el celular estuviera listo.
Al no tener noticias, el 19 de mayo volví a presentarme en el local. En esa oportunidad me dijeron que EL PRESUPUESTO ANTERIOR ERA PROVISORIO (nunca me habían informado que era “provisorio”, cuando se habían tomado varios días para presupuestarlo), QUE EL DIA 14 ME HABÍAN INFORMADO QUE DEBERÍA PAGAR $ 83 MÁS (cosa que no es cierta, ya que el trámite lo hice yo personalmente y a mí no me dijeron nada) Y QUE, AL NO HABER APROBADO ESTE NUEVO PRESUPUESTO (pasado más de un mes de haberlo dejado) NO HABÍAN HECHO NADA.
Ya de mal modo exigí hablar con un responsable. En lugar de eso, se me derivó a una de las empleadas de atención al público, a quien le informé que quería la devolución de mi celular en las condiciones en que se encontrara. Esta señorita me informó que todavía debía esperar UNA SEMANA MÁS para recuperar mi aparato.
Harta ya de tanto manoseo, dirigí mis pasos hacia “Defensa del Consumidor” de esta capital, munida de nota por triplicado y fotocopia de la boleta original, también por triplicado.
Allí el hombre que me atendió (por cierto excelentemente), luego de algunas averiguaciones, me informó que mi teléfono, que era importado, tenía piezas de mejor calidad que las que se usan en este país, por lo que había sido destripado y habían vendido sus piezas como repuestos, y que por ese motivo no me lo podían devolver.
Los muy reverendos hijos de mil putas especulan con que las personas se harten (como fue mi caso) y pidan el teléfono como está, para arrumbarlo en algún cajón.
El señor que me atendió inició una causa judicial para pedir un aparato nuevo. Ya tengo la primera audiencia para el 3 de junio.
El tema es que darme un aparato nuevo no les hace mella, y seguirán con sus negociados. ¿Cuántas personas creen que se toman el trabajo de hacer lo que hice yo?
Lo que más lamento es que este tipo de cosas son (entre muchas otras) las que confirman mi condición de argentina renegada.
“Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”.
Allí el hombre que me atendió (por cierto excelentemente), luego de algunas averiguaciones, me informó que mi teléfono, que era importado, tenía piezas de mejor calidad que las que se usan en este país, por lo que había sido destripado y habían vendido sus piezas como repuestos, y que por ese motivo no me lo podían devolver.
Los muy reverendos hijos de mil putas especulan con que las personas se harten (como fue mi caso) y pidan el teléfono como está, para arrumbarlo en algún cajón.
El señor que me atendió inició una causa judicial para pedir un aparato nuevo. Ya tengo la primera audiencia para el 3 de junio.
El tema es que darme un aparato nuevo no les hace mella, y seguirán con sus negociados. ¿Cuántas personas creen que se toman el trabajo de hacer lo que hice yo?
Lo que más lamento es que este tipo de cosas son (entre muchas otras) las que confirman mi condición de argentina renegada.
“Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”.


